La originalidad


Empiezo, este nuestro blog, con un título que no se si seré capaz de desarrollar, pero no sé por qué, esta mañana temprano se me ocurrió la idea. Yo espero y deseo ser capaz de desarrollar lo que me gustaría expresar, pero si no fuese así, me tenéis que perdonar, pues todavía creo que podré mejorar. 

Familiares, amigos, compañeros y conocidos sé que puedo ser un atrevido, pero pienso y creo que es muy importante hacer las cosas con la mejor voluntad sin querer imponer a los demás lo que tu piensas o puedas soñar. 

Pues no sé el por qué esta mañana he pensado en la originalidad, palabra muy poco usada en el terreno de nuestra sociedad. Creo que no podemos negar que todos tenemos algo de original.  

Muchas veces nos manipulan o nos dejamos manipular por las personas que nos rodean. No sabemos por qué será que, todos, absolutamente todos, intentamos mandar o manipular a los demás. 

No puedo explicar por qué será. Sé que me he metido en un terreno que yo mismo diría que es muy difícil de explicar, pero ahora te aguantas y no mires atrás. 

Empecemos por los más pequeños de las familias: no hagas, no digas, no corras. Diríamos todos que está muy bien. ¿No sería mejor enseñarles que no prohibirles? Y sigamos con cualquier edad. Creemos, pensamos que cuando tienes 20 o 30 años ya no necesitan ni necesitamos de los demás. Pues perdona, por muy mayor que seas, necesitas de los demás, pero no para reñir, sino para poder preguntar y que los demás te sepan contestar. 

Enseñemos todos a no prohibir a los demás, 

No quiero, de modo alguno, que se queden olvidados los matrimonios o las parejas. Cuántos y cuántos matrimonios o parejas desaprovechadas porque la mujer o el marido no han sabido o no han querido que la otra parte de la pareja se pueda desarrollar a su gusto y manera. Cuántas parejas que podrían haber emprendido otro camino, juntos o separados, no les fue posible.  

Todos podemos, si queremos, dar un poco más. La palabra “no” está muy bien. Me gusta quien sabe decir “no” a su debido tiempo. 

Y ahora, por qué no decir algo de mi verdad. Por ejemplo, de nuestro verano. Y, no para daros envidia, pues creo que para mí que, el mes que hemos pasado en la playa y apartamento ha sido el mes más corto del año.  

La vida va muy deprisa, los meses pasan sin que nos demos cuenta. Y mucho más cuando, ya a nuestras edades, el tiempo se te escapa de las manos. 

Yo me propuse este año que no he tenido que conducir y ni casi comprar (casi todo nos lo dieron hecho), una nueva forma de decirnos que vamos para mayores. Y no quiero ser mayor pues, entre otras muchas más cosas, porque estoy rodeado de cosas para hacer y, si puedo, quiero no parar. 

Quizás diréis que soy un presumido, pero puede que más de uno de vosotros no sabéis la felicidad que te da el tener cosas que poder hacer. Espero, por el bien mío y el de vosotros mismos, que podáis comprobar esa felicidad al hacer algo para ti mismo y para los demás. 

Mientras tanto, os esperamos a cada uno de vosotros en nuestro local donde podemos, sí queremos, poder hacer cosas o colaborar con los demás. Pues nuestro Mochuelo tiene hambre y sed de poder hacer cosas para nosotros mismos y los demás. 

Un abrazo de nuestro Mochuelo y un gran saludo de vuestro amigo Juan.  


Foto de Nita

Comentarios

Entradas populares de este blog

A los padres y madres del mundo

Muy buenos días

Los raneros